domingo, 17 de mayo de 2015

‘Venta de almas’



Según el periódico sueco Stockholms Tidningen, durante las últimas décadas cierta compañía de Suecia ha examinado minuciosamente registros eclesiásticos, archivos estatales, actas de procesos judiciales, y así por el estilo, para recopilar tantos nombres de difuntos como fuera posible, unos 15 millones de ellos, algunos de los cuales se remontan al siglo XVI. Se han microfilmado los documentos que contienen tales nombres, y los microfilmes se han vendido a los mormones de los Estados Unidos. Para ayudar a que se salven las generaciones de personas muertas, y especialmente sus propios antepasados, los mormones se bautizan en nombre de los difuntos. Se dice que la compañía sueca en cuestión, llamada Recolid, obtuvo casi un millón de dólares en ganancias mediante su productiva ‘venta de almas’.

Se multiplica la adoración de Satanás


Según el periódico Die Vaderland de Johannesburgo, durante las últimas décadas la cantidad de miembros de la iglesia de Satanás en África del Sur ha aumentado de 20.000 a más de 165.000, un aumento de más de 700 por ciento. Citas de la “Biblia Satánica” que aparecen en una solicitud para ingresar en la “Iglesia” pudieran explicar por qué ciertas personas están interesadas en hacerse miembros. Por ejemplo, una cita declara: “Satanás representa el satisfacerse más bien que el contenerse.” Y otra dice: “Satanás representa todos los llamados pecados, ya que todos llevan a la satisfacción física, mental o emocional.” Según el periódico, los “servicios” de esta iglesia se caracterizan por sacrificios de animales, orgías sexuales y el beber sangre.


Predican por paga


Sacerdotes de la Iglesia Luterana de Suecia se quejaron de su paga porque, según informes, su salario es “bajo en comparación con el de otras profesiones que requieren menos estudio o adiestramiento”. Sin embargo, según el servicio de noticias del Concilio Mundial de Iglesias, se esperan mejoras. Después de “una campaña larga y, en parte, amarga”, los sacerdotes han obtenido una semana de 40 horas de trabajo. Pero ¿qué sucede si los suecos necesitan ayuda sacerdotal después de las horas laborales? El acuerdo laboral también garantizaba pago de horas extraordinarias por cada hora adicional de atención pastoral. Se espera que este salario por tiempo extraordinario aumente en de 10 a 12% el ingreso anual de los sacerdotes.
En contraste con esta preocupación de los sacerdotes suecos por mejor salario por sus servicios, cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar les dijo: “Recibieron gratis; den gratis. No consigan oro, ni plata, ni cobre para las bolsas de sus cintos”. (Mateo 10:8, 9.) ¿Qué quiso decir Jesús? Las buenas nuevas del Reino no habían de ser comercializadas, ni habían de usarse para provecho personal egoísta. Los discípulos se adhirieron a la guía de Jesús y cumplieron su ministerio. ¿Por qué? Porque Dios los sostuvo en el ministerio.


¿Por qué callaron las iglesias?


EL 8 de diciembre de 1993, el profesor Franklin Littell, de la Universidad de Baylor, habló en el Museo del Holocausto de Estados Unidos sobre una “verdad concreta” que turba el ánimo. ¿Cuál era?
Dicha verdad, dijo Littell, es que “seis millones de judíos fueron perseguidos y asesinados sistemáticamente en pleno corazón de la cristiandad por católicos, protestantes y ortodoxos bautizados, que nunca fueron amonestados ni mucho menos excomulgados”. Sin embargo, hubo una voz que no cesó de denunciar el entrometimiento del clero en el gobierno de Hitler. Esa voz, como hemos visto, fue la de los testigos de Jehová.
Hitler y otros tantos cabecillas de su régimen eran miembros bautizados de la Iglesia Católica. ¿Por qué no se les excomulgó? ¿Por qué se abstuvo la Iglesia Católica de condenar los horrores perpetrados por estos hombres? ¿Por qué callaron también las iglesias protestantes?
¿Guardaron realmente silencio las iglesias? ¿Hay pruebas de su cooperación con el esfuerzo bélico de Hitler?
El papel de la Iglesia Católica
El historiador católico E. I. Watkin escribió: “Aunque sea doloroso admitirlo, no podemos negar ni pasar por alto, en pro de un supuesto bien espiritual o de una falsa lealtad, el hecho histórico de que los obispos han apoyado siempre todas las guerras libradas por los gobiernos de sus respectivos países. [...] En lo que respecta al nacionalismo beligerante, han actuado como los portavoces del César”.
Cuando Watkin mencionó que los obispos de la Iglesia Católica ‘habían apoyado siempre todas las guerras libradas por los gobiernos de sus países’, incluyó las guerras de agresión de Hitler. Como admitió Friedrich Heer, profesor católico de Historia de la Universidad de Viena (Austria): “En la cruda realidad de la historia alemana, la cruz y la esvástica se fueron acercando cada vez más, hasta que la esvástica proclamó el mensaje de la victoria desde las torres de las catedrales alemanas, las banderas con la esvástica aparecieron en los altares, y los teólogos, pastores, clérigos y políticos católicos y protestantes aclamaron la alianza con Hitler”.
Tal fue el apoyo incondicional prestado por los jerarcas de la Iglesia a las guerras hitlerianas, que el profesor católico Gordon Zahn comentó: “Cualquier católico alemán que acudía a sus superiores religiosos en busca de guía espiritual y dirección respecto a prestar servicio en las guerras de Hitler, recibía prácticamente las mismas respuestas que hubiera recibido del propio dirigente nazi”.
El hecho de que los católicos siguieron obedientemente la dirección de sus líderes eclesiásticos fue documentado por el profesor Heer, quien dijo: “De los cerca de treinta y dos millones de católicos alemanes —quince millones y medio de los cuales eran varones— solo siete [individuos] rehusaron abiertamente prestar servicio militar; seis de estos eran austriacos”. Pruebas más recientes indican que unos cuantos católicos más, y también algunos protestantes, opusieron resistencia al Estado nazi a causa de sus convicciones religiosas. Algunos incluso pagaron con su vida, en tanto que sus jefes espirituales se vendieron al Tercer Reich.
Quién más calló, y quién no
Como se ve, el profesor Heer incluyó a los líderes protestantes entre los que “aclamaron la alianza con Hitler”. ¿Es cierta su afirmación?
Muchos protestantes se han recriminado amargamente el silencio que guardaron durante las guerras de agresión de Hitler. Por ejemplo, en octubre de 1945 tuvo lugar una reunión de once destacados clérigos para redactar la llamada Confesión de Culpa de Stuttgart, en la que manifestaron: “Nos acusamos de no haber sido más valientes al declarar nuestras convicciones, más leales al decir nuestras oraciones, más gozosos al expresar nuestra fe y más ardientes al demostrar nuestro amor”.
La historia del cristianismo, de Paul Johnson, refiere: “De un total de 17.000 pastores evangélicos, nunca hubo más de cincuenta que cumpliesen penas prolongadas [por no apoyar al régimen nazi]”. Contrastando a aquellos pastores con los testigos de Jehová, Johnson escribió: “Los más valerosos fueron los Testigos de Jehová, que afirmaron su oposición doctrinaria directa desde el principio y sufrieron las consecuencias. Se negaron a cooperar con el Estado nazi”.
En 1939, año en que estalló la II Guerra Mundial, Consolation citó las siguientes palabras del ministro protestante T. Bruppacher: “Aunque los hombres que se dicen cristianos han fallado en las pruebas decisivas, estos desconocidos testigos de Jehová, como mártires cristianos, mantienen una resistencia inquebrantable frente a la coacción de su conciencia y la idolatría pagana. Algún día, el historiador futuro deberá reconocer que no fueron las grandes iglesias, sino estas personas calumniadas y escarnecidas, las primeras en hacer frente a la ira del demonio nazi [...]. Se niegan a adorar a Hitler y la esvástica”.
En parecidos términos se expresó más tarde Martin Niemoeller, pastor protestante que estuvo en un campo de concentración: ‘Puede decirse sinceramente que en todas las épocas las iglesias cristianas siempre han consentido en bendecir las guerras, las tropas y las armas, y han orado de una forma muy poco cristiana por la aniquilación de sus enemigos’. Y admitió: “Todo esto es culpa nuestra y de nuestros padres; obviamente no es culpa de Dios”.
A lo anterior agregó: “Y pensar que los cristianos de hoy nos avergonzamos de la llamada secta de los estudiantes serios de la Biblia [testigos de Jehová], centenares, e incluso millares, de los cuales han sido enviados a los campos de concentración y han muerto por negarse a prestar servicio en la guerra y a disparar a seres humanos”.
Susannah Heschel, profesora de Estudios Judaicos, descubrió varios documentos que demuestran que el clero luterano deseaba, sí, ansiaba, apoyar a Hitler. Según ella, los líderes clericales rogaron que se les concediera el privilegio de desplegar la esvástica en sus iglesias. La abrumadora mayoría de los eclesiásticos no fueron colaboradores obligados, como lo revelan las pruebas, sino apoyadores fervorosos de Hitler y sus ideales arios.
Durante las conferencias de la profesora Heschel, los concurrentes suelen preguntarle: “¿Qué más pudimos haber hecho?”.
“Pudieron haber imitado a los testigos de Jehová”, replica ella.
Por qué callaron
La razón por la que las iglesias callaron es evidente. Se debió a que la clerecía y sus rebaños habían abandonado las enseñanzas de la Biblia en favor de la cooperación con el estado político. En 1933, la Iglesia Católica firmó un concordato con los nazis. El cardenal Faulhaber escribió a Hitler: “Este apretón de manos con el Papado [...] es un hecho de valor incalculable. [...] ¡Quiera Dios conservar al canciller al frente de nuestro pueblo!”.
En efecto, la Iglesia Católica, al igual que otras confesiones, pasaron a ser agentes del perverso gobierno de Hitler. A pesar de las palabras de Jesús de que sus seguidores “no son parte del mundo”, las iglesias y su grey fueron parte integrante del mundo de Hitler. (Juan 17:16.) En consecuencia, no denunciaron los horrores que los nazis cometieron contra la humanidad en los campos de exterminio.
Cierto es que algunos católicos, protestantes y miembros de otras religiones se opusieron con valentía al Estado nazi. Pero mientras algunos lo pagaban con su vida, sus cabezas espirituales, que alegaban servir a Dios, servían de marionetas del Tercer Reich.
Mas hubo una voz que no dejó de oírse. Si bien los medios de comunicación en conjunto pasaron por alto el protagonismo de las iglesias en el drama nazi, los testigos de Jehová se sintieron obligados a denunciar la traición y la hipocresía del clero, dando detalles de su complicidad entre bastidores. Durante los años treinta y cuarenta, las páginas de la revista precursora de ¡Despertad! y otras publicaciones hicieron fuertes acusaciones contra las organizaciones religiosas que se convirtieron en instrumentos del nazismo.
Se reconoce a los auténticos seguidores de Cristo
Los testigos de Jehová son del todo diferentes de las religiones del mundo. No siendo parte de este, se abstienen de intervenir en las guerras de las naciones. En obediencia a las instrucciones de Dios, ‘han batido sus espadas en rejas de arado’. (Isaías 2:4.) Y en obediencia a los mandatos de Cristo, se aman unos a otros. (Juan 13:35.) Esto significa que nunca van a la guerra ni se atacan entre sí.
Cuando se trata de identificar a los auténticos adoradores de Dios, la Biblia dice claramente: “Los hijos de Dios y los hijos del Diablo se hacen evidentes por este hecho: Todo el que no se ocupa en la justicia no se origina de Dios, tampoco el que no ama a su hermano. Porque este es el mensaje que ustedes han oído desde el principio, que debemos tener amor unos para con otros; no como Caín, que se originó del inicuo y degolló a su hermano”. (1 Juan 3:10-12.)
En efecto, la historia da testimonio de que los testigos de Jehová siempre han mostrado amor al prójimo, incluso ante intensa presión. Cuando Hitler declaró la guerra por toda Europa, los Testigos se mantuvieron firmes ante los brutales esfuerzos nazis por hacer que participaran en la orgía de sangre. La profesora Christine King resumió muy bien el asunto: “Los testigos de Jehová sí dejaron oír su voz. La dejaron oír desde el principio, al unísono. Y hablaron con tal valentía, que nos han dado una lección”.
Hasta que este mundo goce de seguridad bajo el mando amoroso del gobierno de Jehová, libre de guerras y maldad, los testigos de Jehová dejarán oír su voz. Mientras sea la voluntad del Señor Soberano Jehová, esta revista continuará denunciando las perversidades del mundo satánico y proclamando la única esperanza verdadera para la humanidad, el Reino de Dios. (Mateo 6:9, 10.)

Polémica respecto al bautismo



Colorado Springs (E.U.A.),  se convirtió en uno de los principales centros de evangelización de la cristiandad, fue hace una décadas el escenario de una polémica sobre determinados métodos de conversión infantil. El diario The Denver Post informaba que la Iglesia Bautista de Cornerstone utilizaba un flota de dieciséis autobuses para recorrer la zona buscando niños, a los que atraían con promesas de darles dulces y gaseosas y llevarlos a un parque de atracciones. Muchos padres dejaron a sus hijos ir al parque, pero se disgustaron cuando estos les contaron al regresar a casa que los habían bautizado. Por lo común, estos “evangelistas” obtienen una autorización escrita de los padres antes de bautizar a los niños, pero a veces pasaron por alto esa norma. Según el Post, el ministro de la iglesia dijo de tal autorización escrita: “Nos hace perder mucho tiempo”.

sábado, 16 de mayo de 2015

¿Puede protegerse de la delincuencia?


“Normalmente, cuando regresaba a casa de noche, mis amigos me acompañaban para que no caminara sola. Pero un día me sentía tan cansada que decidí irme en taxi.
”En lugar de dirigirse a mi casa, el taxista me llevó a un lugar abandonado y trató de violarme. Grité con todas mis fuerzas y se detuvo. Cuando lo intentó de nuevo, volví a gritar y salí corriendo.
”Antes me preguntaba si servía de algo gritar. Ahora puedo decir que sí ayuda.” (KARIN)
En muchos lugares, la delincuencia es un peligro constante. Por ejemplo, un juez dijo sobre su país: “La cuestión no es si uno será víctima de la delincuencia, sino cuándo lo será. Esa es la triste realidad”. En otros lugares puede que el problema no esté tan extendido. Aun así, no debemos confiarnos, pues nos haríamos vulnerables.
Prescindiendo de si la criminalidad es alta o baja en su zona, ¿puede hacer algo para protegerse usted y también a los suyos? Claro que sí. Este principio bíblico le será muy útil: “El prudente ve el peligro y lo evita; el imprudente sigue adelante y sufre el daño” (Proverbios 22:3, Dios habla hoy, 2002). Eso es precisamente lo que aconseja la policía: tomar medidas preventivas, es decir, evitar situaciones peligrosas.
La delincuencia no solo ocasiona daños físicos y pérdidas materiales. A muchas personas también les deja cicatrices emocionales. De ahí la importancia de hacer todo lo razonablemente posible para protegernos. Con ese objetivo presente, veamos las medidas que usted puede tomar para no caer víctima de cuatro tipos de delito: asalto, agresión sexual, ciberdelito y robo de identidad.
ASALTO
¿Qué significa? Se entiende por asalto la acción de amenazar o atacar a alguien para robarle.
¿Qué efectos tiene? Tras una serie de robos a mano armada en Gran Bretaña, una fiscal comentó que, si bien las víctimas no habían sufrido ningún daño físico, todas experimentaban angustia. Y añadió: “Varias se quejaban de continua ansiedad y problemas para dormir [...], y casi todas dijeron que la experiencia había afectado mucho su vida laboral”.
¿Qué puede hacer usted?
Manténgase atento. Los ladrones son oportunistas. Buscan a los que están desprevenidos. Mire a las personas que lo estén observando, manténgase atento a lo que ocurre a su alrededor y no permita que el alcohol o las drogas emboten sus sentidos o le nublen el juicio. “A la persona que bebe o se droga le cuesta más pensar con claridad y evaluar si una situación es peligrosa”, dice una enciclopedia de salud.
Proteja sus bienes. Cierre bien su vehículo y las puertas y ventanas de su casa. No deje entrar nunca a extraños. Mantenga sus objetos de valor fuera de la vista; no los exhiba. “La sabiduría está con los modestos”, dice Proverbios 11:2. Los ladrones —adultos y hasta niños— suelen centrarse en los que hacen ostentación de joyas y dispositivos electrónicos costosos.
Pida consejo. “El camino del tonto es recto a sus propios ojos, pero el que escucha el consejo es sabio.” (Proverbios 12:15.) Si está de viaje, pregunte a las autoridades u otras personas confiables del lugar. Ellas le podrán indicar los sitios peligrosos y cómo evitar que le roben.
AGRESIÓN SEXUAL
¿Qué significa? La agresión sexual abarca la violación y todo tipo de contacto sexual para el que se recurre a las amenazas, la fuerza o la intimidación.
¿Qué efectos tiene? “Lo peor es que no solo te afecta mientras sufres la agresión —explica una mujer que fue violada—. Te persigue y te obsesiona por mucho tiempo, y te cambia por completo la visión de la vida. También cambia la vida de tus seres queridos.” Y algo que no hay que olvidar nunca es que la culpa no es de la víctima, sino del agresor.
¿Qué puede hacer usted?
Guíese por su intuición. “Si un lugar o una persona la hace sentir incómoda, márchese —aconseja un departamento de policía de Carolina del Norte (EE.UU.)—. No deje que nadie la convenza para que se quede si su instinto le dicta lo contrario.”
Muestre una actitud decidida; no vaya distraída. Los depredadores sexuales van a la caza de los desprevenidos y los vulnerables. Así que camine con decisión y manténgase alerta.
Reaccione de inmediato. Grite (Deuteronomio 22:25-27). Utilice el factor sorpresa para huir o defenderse. Y, de ser posible, corra hasta un lugar seguro y llame a la policía.
CIBERDELITO
¿Qué significa? Se refiere al delito cometido a través de Internet, como evasión de impuestos, fraude contra la asistencia pública, fraude con tarjetas de crédito y falta de entrega de artículos pagados. También abarca timos como inversiones y subastas en línea fraudulentas.
¿Qué efectos tiene? El ciberdelito les cuesta a las víctimas —y a la sociedad en conjunto— miles de millones de dólares. Por citar un caso, Sandra recibió un mensaje electrónico que parecía de su banco en el que le pedían que actualizara sus datos personales. Minutos después de enviarlos vio horrorizada que habían transferido 4.000 dólares de su cuenta a un banco extranjero. La habían estafado.
¿Qué puede hacer usted?
Sea cauteloso. No se deje engañar por páginas de Internet que aparentan ser legítimas. Las instituciones financieras serias no le van a pedir información confidencial por Internet. Antes de comprar o invertir en línea, averigüe la reputación de la empresa. “El incauto cree todo lo que le dicen, pero el prudente vigila sus pasos” (Proverbios 14:15, El Libro del Pueblo de Dios). Y vaya con cuidado al tratar con empresas localizadas en el extranjero. Si surge algún problema, será más difícil resolverlo.
Analice la empresa y su política de venta. Pregúntese: “¿Cuál es la dirección física? ¿Es correcto y está vigente el teléfono? ¿Tendrá mi compra costos ocultos? ¿Cuándo recibiré el pedido? ¿Podré devolverlo? ¿Me reintegrarán el dinero?”.
Desconfíe si la oferta parece demasiado buena para ser verdad. Los ambiciosos y los que quieren conseguir algo a cambio de nada son el blanco preferido de los ladrones cibernéticos. El anzuelo puede ser la promesa de ganar mucho dinero con poco trabajo, recibir un préstamo o una tarjeta de crédito aunque no se califique para ello u obtener grandes beneficios de inversiones de “bajo riesgo”. “Tómese el tiempo de examinar cualquier oferta de inversión que reciba —dice la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos—. Cuanto mayores son los beneficios prometidos, mayor es el riesgo. No realice ninguna inversión hasta que esté seguro de que es legítima, por mucho que lo presionen.”
ROBO DE IDENTIDAD
¿Qué significa? Es la acción de obtener y utilizar información personal de alguien para cometer fraude u otros delitos.
¿Qué efectos tiene? El ladrón puede usar su identidad para obtener tarjetas de crédito o préstamos, o para abrir nuevas cuentas. Luego acumula deudas a su nombre. Y aunque usted logre que se las cancelen, su reputación financiera puede quedar arruinada por años. “Perder la reputación financiera te trastorna la vida entera, es peor que si te robaran dinero”, dice una víctima.
¿Qué puede hacer usted?
Proteja su información confidencial. Si realiza operaciones bancarias o compras por Internet, cambie con frecuencia sus contraseñas, especialmente si ha utilizado una computadora pública. Como ya mencionamos, desconfíe de los mensajes que le soliciten información confidencial.
Los ladrones de identidad no roban solo a través de la Red. Tratan por todos los medios de conseguir documentos importantes como estados de cuenta, chequeras, tarjetas de crédito y números de seguro social. Así que guárdelos en un lugar seguro. Y antes de desecharlos, tritúrelos. Por supuesto, si cree que ha perdido algún documento o que se lo han robado, infórmelo de inmediato.
Revise los movimientos de sus cuentas. “La concientización es un arma efectiva contra el robo de identidad”, dice la Comisión Federal de Comercio, y añade: “La pronta detección de un posible robo de identidad puede ser crucial”. Por tanto, revise sus cuentas con frecuencia y mire si hay alguna transacción fuera de lo corriente. De ser posible, pida una copia de su informe de crédito a una agencia confiable y vea qué cuentas bancarias y tarjetas de crédito están vinculadas a su nombre.
De más está decir que en este mundo no se puede garantizar nada. Hasta los más precavidos han sido víctimas del delito. Pero seguir los sabios consejos de la Biblia siempre nos ayudará. “Si amas a la sabiduría [divina] y nunca la abandonas, ella te cuidará y te protegerá.” (Proverbios 4:6, Traducción en lenguaje actual.) Y no solo eso, la Biblia promete que la delincuencia desaparecerá.
Pronto acabará la delincuencia
¿Por qué podemos estar seguros de que Dios pondrá fin a esta plaga? Lea los siguientes pasajes:
Dios desea acabar con la delincuencia. “Yo, Jehová, [...] odio el robo junto con la injusticia.” (Isaías 61:8.)
Tiene el poder de acabar con la delincuencia. “Él es inmensamente fuerte y justo.” (Job 37:23, Dios habla hoy.)
Ha prometido exterminar a los malvados y proteger a los justos. “Los malhechores mismos serán cortados [de raíz].” “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella.” (Salmo 37:9, 29.)
Ha prometido a sus siervos leales un nuevo mundo de paz. “Los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (Salmo 37:11.)
¿Lo han emocionado estos pasajes? En ese caso, dedique un poco de tiempo a examinar la Biblia a fin de aprender más sobre el propósito de Dios para la humanidad. No existe otro libro que contenga tantos y tan sabios consejos. Y ningún otro libro nos ofrece una esperanza confiable de ver un futuro sin delincuencia.


Testimonio de la madre de Smith


Recientemente la Iglesia Mormona de Utah anunció el descubrimiento de un documento histórico importante... una carta que aparentemente fue escrita por Lucy Mack Smith, madre de Joseph Smith, hijo.
La carta, con fecha del 23 de enero de 1829, fue escrita como un año antes de que Joseph Smith publicara el Libro del Mormón. Lucy Mack Smith escribió a su cuñada: ‘Me complace informarte de una gran obra que el Señor ha efectuado en nuestra familia, pues, mediante sueños, ha dado a conocer sus caminos a Joseph, y Dios se ha complacido en mostrarle dónde puede ir a cavar para conseguir un registro antiguo grabado en tablas de oro puro, las cuales Joseph sabe traducir’.
De acuerdo con Dean Jessee, historiador de la iglesia, la carta “muestra que desde el principio, cuando se iba levantando el telón de la iglesia en 1829, la familia Smith habla y dice las mismas cosas que relata después en sus historias”. Y eso “da testimonio en cuanto a la credibilidad de la historia de Joseph Smith y su madre”, dijo Jessee.
Aunque esta carta tienda a desacreditar la teoría de algunos críticos de que Smith haya escrito el primer libro como una novela y haya alegado después que fue por inspiración, en realidad contribuye muy poco en cuanto a confirmar que el libro sea genuinamente de origen divino. Más importante, la declaración de la madre de Smith no es realmente convincente en vista de la advertencia del apóstol Pablo en Gálatas 1:8: “Pero aunque viniéramos nosotros o viniera del cielo algún ángel para anunciarles el Evangelio de otra manera que lo hemos anunciado, ¡sea maldito!”. (La Nueva Biblia [Latinoamérica].)