Según el periódico sueco Stockholms
Tidningen, durante las últimas décadas cierta compañía de Suecia ha
examinado minuciosamente registros eclesiásticos, archivos estatales, actas de
procesos judiciales, y así por el estilo, para recopilar tantos nombres de
difuntos como fuera posible, unos 15 millones de ellos, algunos de los
cuales se remontan al siglo XVI. Se han microfilmado los documentos que
contienen tales nombres, y los microfilmes se han vendido a los mormones de los
Estados Unidos. Para ayudar a que se salven las generaciones de personas muertas,
y especialmente sus propios antepasados, los mormones se bautizan en nombre de
los difuntos. Se dice que la compañía sueca en cuestión, llamada Recolid,
obtuvo casi un millón de dólares en ganancias mediante su productiva ‘venta de
almas’.
¡Jehová mismo ha llegado a ser rey! Esté gozosa la tierra. Regocíjense las muchas islas.(Salmo 97:1)
domingo, 17 de mayo de 2015
Se multiplica la adoración de Satanás
Según
el periódico Die Vaderland de Johannesburgo, durante las últimas décadas
la cantidad de miembros de la iglesia de Satanás en África del Sur ha aumentado
de 20.000 a más de 165.000, un aumento de más de 700 por ciento. Citas de la
“Biblia Satánica” que aparecen en una solicitud para ingresar en la “Iglesia”
pudieran explicar por qué ciertas personas están interesadas en hacerse
miembros. Por ejemplo, una cita declara: “Satanás representa el satisfacerse
más bien que el contenerse.” Y otra dice: “Satanás representa todos los
llamados pecados, ya que todos llevan a la satisfacción física, mental o
emocional.” Según el periódico, los “servicios” de esta iglesia se caracterizan
por sacrificios de animales, orgías sexuales y el beber sangre.
Predican por paga
Sacerdotes de la Iglesia Luterana de Suecia
se quejaron de su paga porque, según informes, su salario es “bajo en
comparación con el de otras profesiones que requieren menos estudio o
adiestramiento”. Sin embargo, según el servicio de noticias del Concilio
Mundial de Iglesias, se esperan mejoras. Después de “una campaña larga y, en
parte, amarga”, los sacerdotes han obtenido una semana de 40 horas de
trabajo. Pero ¿qué sucede si los suecos necesitan ayuda sacerdotal después de
las horas laborales? El acuerdo laboral también garantizaba pago de horas
extraordinarias por cada hora adicional de atención pastoral. Se espera que
este salario por tiempo extraordinario aumente en de 10 a 12% el
ingreso anual de los sacerdotes.
En contraste con esta preocupación de los
sacerdotes suecos por mejor salario por sus servicios, cuando Jesús envió a sus
discípulos a predicar les dijo: “Recibieron gratis; den gratis. No consigan
oro, ni plata, ni cobre para las bolsas de sus cintos”. (Mateo 10:8, 9.)
¿Qué quiso decir Jesús? Las buenas nuevas del Reino no habían de ser comercializadas,
ni habían de usarse para provecho personal egoísta. Los discípulos se
adhirieron a la guía de Jesús y cumplieron su ministerio. ¿Por qué? Porque Dios
los sostuvo en el ministerio.
¿Por qué callaron las iglesias?
EL 8 de diciembre de 1993, el profesor
Franklin Littell, de la Universidad de Baylor, habló en el Museo del Holocausto
de Estados Unidos sobre una “verdad concreta” que turba el ánimo. ¿Cuál era?
Dicha verdad, dijo Littell, es que
“seis millones de judíos fueron perseguidos y asesinados sistemáticamente
en pleno corazón de la cristiandad por católicos, protestantes y ortodoxos
bautizados, que nunca fueron amonestados ni mucho menos excomulgados”. Sin
embargo, hubo una voz que no cesó de denunciar el entrometimiento del
clero en el gobierno de Hitler. Esa voz, como hemos visto, fue la de los
testigos de Jehová.
Hitler y otros tantos cabecillas de su
régimen eran miembros bautizados de la Iglesia Católica. ¿Por qué no se
les excomulgó? ¿Por qué se abstuvo la Iglesia Católica de condenar los horrores
perpetrados por estos hombres? ¿Por qué callaron también las iglesias
protestantes?
¿Guardaron realmente silencio las iglesias?
¿Hay pruebas de su cooperación con el esfuerzo bélico de Hitler?
El papel de la
Iglesia Católica
El historiador católico
E. I. Watkin escribió: “Aunque sea doloroso admitirlo,
no podemos negar ni pasar por alto, en pro de un supuesto bien espiritual
o de una falsa lealtad, el hecho histórico de que los obispos han apoyado
siempre todas las guerras libradas por los gobiernos de sus respectivos
países. [...] En lo que respecta al nacionalismo beligerante, han actuado
como los portavoces del César”.
Cuando Watkin mencionó que los obispos de la
Iglesia Católica ‘habían apoyado siempre todas las guerras libradas por los
gobiernos de sus países’, incluyó las guerras de agresión de Hitler. Como
admitió Friedrich Heer, profesor católico de Historia de la Universidad de Viena
(Austria): “En la cruda realidad de la historia alemana, la cruz y la esvástica
se fueron acercando cada vez más, hasta que la esvástica proclamó el mensaje de
la victoria desde las torres de las catedrales alemanas, las banderas con la
esvástica aparecieron en los altares, y los teólogos, pastores, clérigos y
políticos católicos y protestantes aclamaron la alianza con Hitler”.
Tal fue el apoyo incondicional prestado por
los jerarcas de la Iglesia a las guerras hitlerianas, que el profesor católico
Gordon Zahn comentó: “Cualquier católico alemán que acudía a sus superiores
religiosos en busca de guía espiritual y dirección respecto a prestar servicio
en las guerras de Hitler, recibía prácticamente las mismas respuestas que
hubiera recibido del propio dirigente nazi”.
El hecho de que los católicos siguieron
obedientemente la dirección de sus líderes eclesiásticos fue documentado por el
profesor Heer, quien dijo: “De los cerca de treinta y dos millones de católicos
alemanes —quince millones y medio de los cuales eran varones— solo siete
[individuos] rehusaron abiertamente prestar servicio militar; seis de estos
eran austriacos”. Pruebas más recientes indican que unos cuantos católicos más,
y también algunos protestantes, opusieron resistencia al Estado nazi a causa de
sus convicciones religiosas. Algunos incluso pagaron con su vida, en tanto que
sus jefes espirituales se vendieron al Tercer Reich.
Quién más calló, y
quién no
Como se ve, el profesor Heer incluyó a los
líderes protestantes entre los que “aclamaron la alianza con Hitler”. ¿Es
cierta su afirmación?
Muchos protestantes se han recriminado
amargamente el silencio que guardaron durante las guerras de agresión de
Hitler. Por ejemplo, en octubre de 1945 tuvo lugar una reunión de once
destacados clérigos para redactar la llamada Confesión de Culpa de Stuttgart,
en la que manifestaron: “Nos acusamos de no haber sido más valientes al
declarar nuestras convicciones, más leales al decir nuestras oraciones, más
gozosos al expresar nuestra fe y más ardientes al demostrar nuestro amor”.
La historia del cristianismo, de Paul Johnson,
refiere: “De un total de 17.000 pastores evangélicos, nunca hubo más de
cincuenta que cumpliesen penas prolongadas [por no apoyar al régimen
nazi]”. Contrastando a aquellos pastores con los testigos de Jehová, Johnson
escribió: “Los más valerosos fueron los Testigos de Jehová, que afirmaron su
oposición doctrinaria directa desde el principio y sufrieron las consecuencias.
Se negaron a cooperar con el Estado nazi”.
En 1939, año en que estalló la II Guerra
Mundial, Consolation citó las siguientes palabras del ministro
protestante T. Bruppacher: “Aunque los hombres que se dicen cristianos han
fallado en las pruebas decisivas, estos desconocidos testigos de Jehová, como
mártires cristianos, mantienen una resistencia inquebrantable frente a la
coacción de su conciencia y la idolatría pagana. Algún día, el historiador
futuro deberá reconocer que no fueron las grandes iglesias, sino estas
personas calumniadas y escarnecidas, las primeras en hacer frente a la ira del
demonio nazi [...]. Se niegan a adorar a Hitler y la esvástica”.
En parecidos términos se expresó más tarde
Martin Niemoeller, pastor protestante que estuvo en un campo de concentración:
‘Puede decirse sinceramente que en todas las épocas las iglesias cristianas
siempre han consentido en bendecir las guerras, las tropas y las armas, y han
orado de una forma muy poco cristiana por la aniquilación de sus enemigos’. Y
admitió: “Todo esto es culpa nuestra y de nuestros padres; obviamente no es
culpa de Dios”.
A lo anterior agregó: “Y pensar que los
cristianos de hoy nos avergonzamos de la llamada secta de los estudiantes
serios de la Biblia [testigos de Jehová], centenares, e incluso millares, de
los cuales han sido enviados a los campos de concentración y han muerto por
negarse a prestar servicio en la guerra y a disparar a seres humanos”.
Susannah Heschel, profesora de Estudios
Judaicos, descubrió varios documentos que demuestran que el clero luterano
deseaba, sí, ansiaba, apoyar a Hitler. Según ella, los líderes clericales
rogaron que se les concediera el privilegio de desplegar la esvástica en sus
iglesias. La abrumadora mayoría de los eclesiásticos no fueron
colaboradores obligados, como lo revelan las pruebas, sino apoyadores fervorosos
de Hitler y sus ideales arios.
Durante las conferencias de la profesora
Heschel, los concurrentes suelen preguntarle: “¿Qué más pudimos haber hecho?”.
“Pudieron haber imitado a los testigos de
Jehová”, replica ella.
Por qué callaron
La razón por la que las iglesias callaron es
evidente. Se debió a que la clerecía y sus rebaños habían abandonado las
enseñanzas de la Biblia en favor de la cooperación con el estado político.
En 1933, la Iglesia Católica firmó un concordato con los nazis. El
cardenal Faulhaber escribió a Hitler: “Este apretón de manos con el
Papado [...] es un hecho de valor incalculable. [...] ¡Quiera Dios
conservar al canciller al frente de nuestro pueblo!”.
En efecto, la Iglesia Católica, al igual que
otras confesiones, pasaron a ser agentes del perverso gobierno de Hitler. A
pesar de las palabras de Jesús de que sus seguidores “no son parte del
mundo”, las iglesias y su grey fueron parte integrante del mundo de Hitler.
(Juan 17:16.) En consecuencia, no denunciaron los horrores que los nazis
cometieron contra la humanidad en los campos de exterminio.
Cierto es que algunos católicos, protestantes
y miembros de otras religiones se opusieron con valentía al Estado nazi. Pero
mientras algunos lo pagaban con su vida, sus cabezas espirituales, que alegaban
servir a Dios, servían de marionetas del Tercer Reich.
Mas hubo una voz que no dejó de oírse.
Si bien los medios de comunicación en conjunto pasaron por alto el protagonismo
de las iglesias en el drama nazi, los testigos de Jehová se sintieron obligados
a denunciar la traición y la hipocresía del clero, dando detalles de su
complicidad entre bastidores. Durante los años treinta y cuarenta, las páginas
de la revista precursora de ¡Despertad! y otras publicaciones hicieron
fuertes acusaciones contra las organizaciones religiosas que se convirtieron en
instrumentos del nazismo.
Se reconoce a los
auténticos seguidores de Cristo
Los testigos de Jehová son del todo
diferentes de las religiones del mundo. No siendo parte de este, se
abstienen de intervenir en las guerras de las naciones. En obediencia a las
instrucciones de Dios, ‘han batido sus espadas en rejas de arado’. (Isaías
2:4.) Y en obediencia a los mandatos de Cristo, se aman unos a otros. (Juan
13:35.) Esto significa que nunca van a la guerra ni se atacan entre sí.
Cuando se trata de identificar a los
auténticos adoradores de Dios, la Biblia dice claramente: “Los hijos de Dios
y los hijos del Diablo se hacen evidentes por este hecho: Todo el que
no se ocupa en la justicia no se origina de Dios, tampoco el que
no ama a su hermano. Porque este es el mensaje que ustedes han oído desde
el principio, que debemos tener amor unos para con otros; no como
Caín, que se originó del inicuo y degolló a su hermano”. (1 Juan
3:10-12.)
En efecto, la historia da testimonio de que
los testigos de Jehová siempre han mostrado amor al prójimo, incluso ante
intensa presión. Cuando Hitler declaró la guerra por toda Europa, los Testigos
se mantuvieron firmes ante los brutales esfuerzos nazis por hacer que
participaran en la orgía de sangre. La profesora Christine King resumió muy
bien el asunto: “Los testigos de Jehová sí dejaron oír su voz. La dejaron oír
desde el principio, al unísono. Y hablaron con tal valentía, que nos han dado
una lección”.
Hasta que este mundo goce de seguridad bajo
el mando amoroso del gobierno de Jehová, libre de guerras y maldad, los
testigos de Jehová dejarán oír su voz. Mientras sea la voluntad del Señor
Soberano Jehová, esta revista continuará denunciando las perversidades del
mundo satánico y proclamando la única esperanza verdadera para la humanidad, el
Reino de Dios. (Mateo 6:9, 10.)
Polémica respecto al bautismo
Colorado Springs (E.U.A.), se convirtió en uno de los principales
centros de evangelización de la cristiandad, fue hace una décadas el escenario
de una polémica sobre determinados métodos de conversión infantil. El diario The
Denver Post informaba que la Iglesia Bautista de Cornerstone utilizaba un
flota de dieciséis autobuses para recorrer la zona buscando niños, a los que
atraían con promesas de darles dulces y gaseosas y llevarlos a un parque de
atracciones. Muchos padres dejaron a sus hijos ir al parque, pero se
disgustaron cuando estos les contaron al regresar a casa que los habían
bautizado. Por lo común, estos “evangelistas” obtienen una autorización escrita
de los padres antes de bautizar a los niños, pero a veces pasaron por alto esa
norma. Según el Post, el ministro de la iglesia dijo de tal autorización
escrita: “Nos hace perder mucho tiempo”.
sábado, 16 de mayo de 2015
¿Puede protegerse de la delincuencia?
“Normalmente,
cuando regresaba a casa de noche, mis amigos me acompañaban para que
no caminara sola. Pero un día me sentía tan cansada que decidí irme en
taxi.
”En
lugar de dirigirse a mi casa, el taxista me llevó a un lugar abandonado y trató
de violarme. Grité con todas mis fuerzas y se detuvo. Cuando lo intentó de
nuevo, volví a gritar y salí corriendo.
”Antes
me preguntaba si servía de algo gritar. Ahora puedo decir que sí ayuda.”
(KARIN)
En muchos lugares, la delincuencia es un
peligro constante. Por ejemplo, un juez dijo sobre su país: “La cuestión
no es si uno será víctima de la delincuencia, sino cuándo lo será. Esa es
la triste realidad”. En otros lugares puede que el problema no esté tan
extendido. Aun así, no debemos confiarnos, pues nos haríamos vulnerables.
Prescindiendo de si la criminalidad es alta
o baja en su zona, ¿puede hacer algo para protegerse usted y también a los
suyos? Claro que sí. Este principio bíblico le será muy útil: “El prudente ve
el peligro y lo evita; el imprudente sigue adelante y sufre el daño”
(Proverbios 22:3, Dios habla hoy, 2002). Eso es precisamente lo que
aconseja la policía: tomar medidas preventivas, es decir, evitar situaciones
peligrosas.
La delincuencia no solo ocasiona daños
físicos y pérdidas materiales. A muchas personas también les deja cicatrices
emocionales. De ahí la importancia de hacer todo lo razonablemente posible para
protegernos. Con ese objetivo presente, veamos las medidas que usted puede
tomar para no caer víctima de cuatro tipos de delito: asalto, agresión
sexual, ciberdelito y robo de identidad.
ASALTO
¿Qué
significa?
Se entiende por asalto la acción de amenazar o atacar a alguien para robarle.
¿Qué
efectos tiene?
Tras una serie de robos a mano armada en Gran Bretaña, una fiscal comentó que,
si bien las víctimas no habían sufrido ningún daño físico, todas
experimentaban angustia. Y añadió: “Varias se quejaban de continua ansiedad y
problemas para dormir [...], y casi todas dijeron que la experiencia había
afectado mucho su vida laboral”.
¿Qué
puede hacer usted?
• Manténgase atento. Los
ladrones son oportunistas. Buscan a los que están desprevenidos. Mire a las
personas que lo estén observando, manténgase atento a lo que ocurre a su
alrededor y no permita que el alcohol o las drogas emboten sus sentidos o
le nublen el juicio. “A la persona que bebe o se droga le cuesta más
pensar con claridad y evaluar si una situación es peligrosa”, dice una enciclopedia
de salud.
• Proteja sus bienes. Cierre
bien su vehículo y las puertas y ventanas de su casa. No deje entrar nunca
a extraños. Mantenga sus objetos de valor fuera de la vista; no los
exhiba. “La sabiduría está con los modestos”, dice Proverbios 11:2. Los ladrones
—adultos y hasta niños— suelen centrarse en los que hacen ostentación de joyas
y dispositivos electrónicos costosos.
• Pida consejo. “El camino del
tonto es recto a sus propios ojos, pero el que escucha el consejo es
sabio.” (Proverbios 12:15.) Si está de viaje, pregunte a las autoridades u
otras personas confiables del lugar. Ellas le podrán indicar los sitios
peligrosos y cómo evitar que le roben.
AGRESIÓN
SEXUAL
¿Qué
significa?
La agresión sexual abarca la violación y todo tipo de contacto sexual para el
que se recurre a las amenazas, la fuerza o la intimidación.
¿Qué
efectos tiene?
“Lo peor es que no solo te afecta mientras sufres la agresión —explica una
mujer que fue violada—. Te persigue y te obsesiona por mucho tiempo, y te
cambia por completo la visión de la vida. También cambia la vida de tus seres
queridos.” Y algo que no hay que olvidar nunca es que la culpa no es
de la víctima, sino del agresor.
¿Qué
puede hacer usted?
• Guíese por su intuición. “Si
un lugar o una persona la hace sentir incómoda, márchese —aconseja un
departamento de policía de Carolina del Norte (EE.UU.)—. No deje que nadie
la convenza para que se quede si su instinto le dicta lo contrario.”
• Muestre una actitud decidida; no vaya
distraída. Los depredadores sexuales van a la caza de los desprevenidos
y los vulnerables. Así que camine con decisión y manténgase alerta.
• Reaccione de inmediato. Grite
(Deuteronomio 22:25-27). Utilice el factor sorpresa para huir o defenderse. Y,
de ser posible, corra hasta un lugar seguro y llame a la policía.
CIBERDELITO
¿Qué
significa?
Se refiere al delito cometido a través de Internet, como evasión de impuestos,
fraude contra la asistencia pública, fraude con tarjetas de crédito y falta de
entrega de artículos pagados. También abarca timos como inversiones y subastas
en línea fraudulentas.
¿Qué
efectos tiene?
El ciberdelito les cuesta a las víctimas —y a la sociedad en conjunto— miles de
millones de dólares. Por citar un caso, Sandra recibió un mensaje electrónico
que parecía de su banco en el que le pedían que actualizara sus datos
personales. Minutos después de enviarlos vio horrorizada que habían transferido
4.000 dólares de su cuenta a un banco extranjero. La habían estafado.
¿Qué
puede hacer usted?
• Sea cauteloso. No se
deje engañar por páginas de Internet que aparentan ser legítimas. Las
instituciones financieras serias no le van a pedir información
confidencial por Internet. Antes de comprar o invertir en línea, averigüe la
reputación de la empresa. “El incauto cree todo lo que le dicen, pero el
prudente vigila sus pasos” (Proverbios 14:15, El Libro del Pueblo de Dios).
Y vaya con cuidado al tratar con empresas localizadas en el extranjero. Si
surge algún problema, será más difícil resolverlo.
• Analice la empresa y su política de
venta. Pregúntese: “¿Cuál es la dirección física? ¿Es correcto y está
vigente el teléfono? ¿Tendrá mi compra costos ocultos? ¿Cuándo recibiré el
pedido? ¿Podré devolverlo? ¿Me reintegrarán el dinero?”.
• Desconfíe si la oferta parece
demasiado buena para ser verdad. Los ambiciosos y los que quieren
conseguir algo a cambio de nada son el blanco preferido de los ladrones
cibernéticos. El anzuelo puede ser la promesa de ganar mucho dinero con poco
trabajo, recibir un préstamo o una tarjeta de crédito aunque no se
califique para ello u obtener grandes beneficios de inversiones de “bajo
riesgo”. “Tómese el tiempo de examinar cualquier oferta de inversión que reciba
—dice la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos—. Cuanto mayores son
los beneficios prometidos, mayor es el riesgo. No realice ninguna
inversión hasta que esté seguro de que es legítima, por mucho que lo
presionen.”
ROBO
DE IDENTIDAD
¿Qué
significa?
Es la acción de obtener y utilizar información personal de alguien para cometer
fraude u otros delitos.
¿Qué
efectos tiene?
El ladrón puede usar su identidad para obtener tarjetas de crédito o préstamos,
o para abrir nuevas cuentas. Luego acumula deudas a su nombre. Y aunque usted
logre que se las cancelen, su reputación financiera puede quedar arruinada por
años. “Perder la reputación financiera te trastorna la vida entera, es peor que
si te robaran dinero”, dice una víctima.
¿Qué
puede hacer usted?
• Proteja su información confidencial.
Si realiza operaciones bancarias o compras por Internet, cambie con frecuencia
sus contraseñas, especialmente si ha utilizado una computadora pública. Como ya
mencionamos, desconfíe de los mensajes que le soliciten información
confidencial.
Los ladrones de identidad no roban solo
a través de la Red. Tratan por todos los medios de conseguir documentos
importantes como estados de cuenta, chequeras, tarjetas de crédito y números de
seguro social. Así que guárdelos en un lugar seguro. Y antes de desecharlos,
tritúrelos. Por supuesto, si cree que ha perdido algún documento o que se lo
han robado, infórmelo de inmediato.
• Revise los movimientos de sus
cuentas. “La concientización es un arma efectiva contra el robo de
identidad”, dice la Comisión Federal de Comercio, y añade: “La pronta detección
de un posible robo de identidad puede ser crucial”. Por tanto, revise sus
cuentas con frecuencia y mire si hay alguna transacción fuera de lo corriente.
De ser posible, pida una copia de su informe de crédito a una agencia confiable
y vea qué cuentas bancarias y tarjetas de crédito están vinculadas a su nombre.
De más está decir que en este mundo
no se puede garantizar nada. Hasta los más precavidos han sido víctimas
del delito. Pero seguir los sabios consejos de la Biblia siempre nos ayudará.
“Si amas a la sabiduría [divina] y nunca la abandonas, ella te cuidará y te
protegerá.” (Proverbios 4:6, Traducción en lenguaje actual.) Y
no solo eso, la Biblia promete que la delincuencia desaparecerá.
Pronto acabará la
delincuencia
¿Por qué podemos estar seguros de que Dios
pondrá fin a esta plaga? Lea los siguientes pasajes:
• Dios desea acabar
con la delincuencia. “Yo, Jehová, [...] odio el robo junto con la
injusticia.” (Isaías 61:8.)
• Tiene el poder de acabar
con la delincuencia. “Él es inmensamente fuerte y justo.” (Job 37:23, Dios
habla hoy.)
• Ha prometido exterminar a
los malvados y proteger a los justos. “Los malhechores mismos serán
cortados [de raíz].” “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para
siempre sobre ella.” (Salmo 37:9, 29.)
• Ha prometido a sus siervos
leales un nuevo mundo de paz. “Los mansos mismos poseerán la tierra, y
verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (Salmo
37:11.)
¿Lo han emocionado estos pasajes? En ese
caso, dedique un poco de tiempo a examinar la Biblia a fin de aprender más
sobre el propósito de Dios para la humanidad. No existe otro libro que
contenga tantos y tan sabios consejos. Y ningún otro libro nos ofrece una
esperanza confiable de ver un futuro sin delincuencia.
Testimonio de la madre de Smith
Recientemente la Iglesia Mormona de Utah
anunció el descubrimiento de un documento histórico importante... una carta que
aparentemente fue escrita por Lucy Mack Smith, madre de Joseph Smith, hijo.
La carta, con fecha del 23 de enero de 1829,
fue escrita como un año antes de que Joseph Smith publicara el Libro del
Mormón. Lucy Mack Smith escribió a su cuñada: ‘Me complace informarte de
una gran obra que el Señor ha efectuado en nuestra familia, pues, mediante
sueños, ha dado a conocer sus caminos a Joseph, y Dios se ha complacido en
mostrarle dónde puede ir a cavar para conseguir un registro antiguo grabado en
tablas de oro puro, las cuales Joseph sabe traducir’.
De acuerdo con Dean Jessee, historiador de la
iglesia, la carta “muestra que desde el principio, cuando se iba levantando el
telón de la iglesia en 1829, la familia Smith habla y dice las mismas cosas que
relata después en sus historias”. Y eso “da testimonio en cuanto a la
credibilidad de la historia de Joseph Smith y su madre”, dijo Jessee.
Aunque esta carta tienda a desacreditar la
teoría de algunos críticos de que Smith haya escrito el primer libro como una
novela y haya alegado después que fue por inspiración, en realidad contribuye
muy poco en cuanto a confirmar que el libro sea genuinamente de origen divino.
Más importante, la declaración de la madre de Smith no es realmente convincente
en vista de la advertencia del apóstol Pablo en Gálatas 1:8: “Pero aunque
viniéramos nosotros o viniera del cielo algún ángel para anunciarles el
Evangelio de otra manera que lo hemos anunciado, ¡sea maldito!”. (La Nueva
Biblia [Latinoamérica].)
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